Escrito por Phrònesis 10 mayo, 2020

Un apego saludable es vital desde la primera infancia. Nos ayuda a establecer relaciones humanas positivas, y puede prevenir una gran diversidad de alteraciones mentales y emocionales; sin embargo, el desapego también es necesario para tener una buena salud mental, física y emocional. 

El desapego (la capacidad de soltar, dejar ir) es tan importante como la capacidad de retener. Cuando existe resistencia al apego, el escenario se comprime y difícilmente podemos acceder o aprovechar las oportunidades que se nos presentan. 

No en vano el budismo señala el apego como la fuente de todo sufrimiento. 

¿Qué es el apego malsano y cómo reconocerlo?

Hay mucha confusión cuando se habla de apego y desapego. La psicología se refiere al apego como el vínculo emocional que existe entre una madre o cuidador primario y un niño, pero el concepto es muy flexible y se utiliza también para definir el vínculo que los adultos establecemos con otras personas, objetos y situaciones. 

Es posible apegarse a un empleo, una pareja o una casa, y –dentro de ciertos límites– es normal que ocurra; sin embargo, cuando no desarrollamos un estilo de apego organizado durante la infancia, es probable que nos veamos inclinados a repetir esquemas de apego malsano en todas las áreas de nuestra vida en la etapa adulta.

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Ya que los problemas de desapego pueden perjudicar seriamente nuestra resiliencia y empujarnos a vivir limitadamente si lo permitimos, es importante identificar cuándo nos cuesta dejar ir personas, acontecimientos o pertenencias personales. Estos son algunos síntomas: 

Negación constante al toparse con una realidad desagradable.

En relaciones de pareja, problemas para respetar el espacio del otro.

Miedo al abandono.Dependencia emocional (“Si no me siento amado por X persona, no puedo ser feliz”; “Si no tengo a mano X objeto, no puedo sentirme bien”).

 Intolerancia a la frustración. Complejo de “rescatista” (quiere decir que aspiramos a resolver la vida de los demás y tomar decisiones por ellos). 

Tendencia a desarrollar adicciones (al alcohol, las drogas, el sexo, la cafeína, las compras…). Comportamiento impulsivo o socialmente negativo. Problemas de confianza. Personalidad positiva superficial (es decir que aparentamos ser muy positivos pero nos decepcionamos fácilmente cuando las cosas no salen como nos gustaría). Tendencia a la depresión y la ansiedad. 

Los beneficios del desapego

Desapegarse no es envilecer, tampoco significa que seamos malas personas por tomar la decisión de hacerlo. Al contrario, necesitamos aprender a soltar para ofrecer lo mejor de nosotros al mundo. 

Cuando dejamos ir experiencias dolorosas y soltamos todo aquello que ya no pertenece a nuestra vida, toda la energía puesta en atarnos a ilusiones inútiles puede ser redirigida a fines productivos. Los beneficios son: 

Un mejor uso de nuestra imaginación y creatividad. Energía y motivación para adoptar hábitos más saludables (como hacer ejercicio y cuidar de nosotros mismos). La ansiedad comienza a desaparecer, y también los síntomas de depresión. Nuevas oportunidades llegan a nuestra vida. Es más sencillo obtener un mejor empleo, una mejor casa, incluso entablar una mejor relación de pareja cuando tenemos las manos libres y estamos abiertos a recibir. Resiliencia fortalecida para hacer frente incluso a los momentos más difíciles de la vida. Obtenemos claridad de pensamiento, y eso nos ayuda a materializar la vida que soñamos. 

Consejos para aprender a dejar ir y dejar llegar

El proceso puede tomar tiempo, pero los problemas siempre desembarcan primero que la solución. Seguir estos consejos es una buena forma de empezar a trabajar en el desapego: 

Identifica y acepta los motivos para desapegarte (de una persona, una situación, un objeto o un recuerdo). Pregúntate cómo está viéndose afectada tu estabilidad o plenitud por no ser capaz de soltar, y cómo te gustaría que sean las cosas de ahora en adelante. No reprimas tus emociones. Si necesitas llorar, gritar o deshacerte de todo lo que te recuerde a ese alguien especial –o esa etapa que estás por cerrar–, hazlo. Empieza poco a poco. Es entendible que necesites tiempo para hacerte a la idea del nuevo rumbo que ha tomado tu vida, así que no te presiones (pero tampoco retrocedas ni mires atrás). Si el proceso resulta ser muy denso y necesitas ayuda, busca apoyo en amigos y familiares, o solicita guía profesional. Construye mentalmente escenarios agradables de tu futuro. Piensa en cómo el desapego te ayudará a sentirte mejor contigo mismo y cumplir muchas metas importante que no habías podido conquistar.Ábrete a perdonar. El resentimiento es una cadena invisible que te mantiene atado al pasado, de modo que no podrás ser completamente libre mientras haya sentimientos negativos involucrados. 

Referencias:

(2019). The Importance of Detachment. Disponible en: https://thriveglobal.com/stories/the-importance-of-detachment/

(2018). How To Best Use Detachment. Disponible en: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/emotional-fitness/201811/how-best-use-detachment 

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