Para Byung-Chul Han el efecto inmediato de la pandemia será la conformación de sociedades mucho más autoritarias en Occidente, con patente de corso para vigilar hasta el más mínimo movimiento de los ciudadanos. A esto le llama “feudalismo digital”, la nueva era.

Byung-Chul Han es otro de los grandes pensadores que se ha manifestado frente a la crisis originada por el contagio planetario del coronavirus. En sus primeras intervenciones al respecto, básicamente ha hecho una interesante comparativa entre la forma como los países orientales abordaron la pandemia y lo que hicieron los europeos.

EFE / Herder Editorial / Isabela Gresser



El tema central de esos análisis iniciales es la libertad. Dice Byung-Chul Han que en Oriente hay unos gobiernos mucho más autoritarios que en Europa y, a la vez, una sociedad más obediente. Por eso en sitios como Corea, Taiwán y Singapur no se respondió a la pandemia con cierre de fronteras y confinamiento estricto.
“Occidente llegará pronto a una conclusión fatal: que lo único capaz de evitar el cierre total es una biopolítica que permita tener acceso ilimitado al individuo”. -Byung-Chul Han


En estos casos concretos, ha contribuido mucho el hecho de que son países hipervigilados y en donde el Big Data es muy funcional. Byung-Chul Han ilustra esto con un ejemplo: si un ciudadano sale del metro en Pekín, una cámara será capaz de establecer su temperatura corporal. Si tiene fiebre, inmediatamente todos los que iban con él en el vagón recibirán una alerta en su móvil.

Libertad y disciplina


Para un europeo ese funcionamiento de la sociedad resulta casi impensable. El concepto de «esfera privada» es muy importante en los países de Europa. También la idea de libertad. Si de veras hay privacidad y libertad en Occidente es otro tema, pero, sea como sea, son conceptos que se valoran mucho en estas latitudes

Sin embargo, Byung-Chul Han llama la atención sobre la medida que tomaron varios países europeos al impedir el ingreso de foráneos a sus territorios, cuando al convertirse en el foco mundial de la pandemia debían hacer lo contrario: impedir que quienes estaban en su territorio salieran y fueran por el mundo diseminando el virus, como efectivamente sucedió

Otra gran diferencia está en el uso de las mascarillas. Mientras que en los países orientales tal medida jamás se discutió, en Europa muchos han sido renuentes a su uso, que se convirtió en objeto de debate. Los orientales desarrollaron rápidamente mascarillas lavables con nanofiltros y los europeos decidieron comprar lo que había y pelear por lo que no había.

Excesos, individualismo y pánico

Byung-Chul Han plantea que desde hace tiempo en Europa no existe algo tal como “un negativo”, encarnado en un enemigo radical. Por el contrario, lo que hay es un «exceso de positividad»: más y más productividad; más y más rendimiento; más y más comunicación. La gente ya no está reprimida, sino deprimida; no es explotada, sino que se autoexplota. La lucha la libra cada cual consigo mismo.

La globalización ha contribuido a esa primacía del exceso. Según Byung-Chul Han, es en ese contexto donde aparece el virus y este representa al enemigo que ha vuelto. La pandemia no se ve como algo que cada sociedad tiene y difunde dentro de sí, sino como algo que viene de fuera. Frente a esto, hay una respuesta desmedida: el pánico.

Las manifestaciones de ese pánico se sienten especialmente en los mercados financieros. El filósofo coreano señala que esto es así porque tal sector se sabe débil y vulnerable. Cualquier situación medianamente crítica lo lleva a enloquecerse un poco, quizás porque él mismo sabe que el crash solo es cuestión de tiempo. Se han levantado sobre una burbuja y lo saben.

El pronóstico de Byung-Chul Han

A diferencia de otros pensadores, Byung-Chul Han no cree que la pandemia, por sí misma, afecte finalmente al capitalismo. Por el contrario, en su opinión se volverá más salvaje cada vez. Cree que el éxito de los orientales será copiado por los gobiernos de Occidente en su peor faceta: el autoritarismo y la hipervigilancia.

El filósofo augura que en muchos lugares el estado de excepción será el estado normal de la democracia, a cuenta del virus. A su juicio, a diferencia de los orientales, que tienen un sentido colectivo de la vida, en Occidente la pandemia incrementará el individualismo y debilitará el sentido de cooperación social.

La pandemia, en todo caso, ha puesto bajo sospecha a los grandes representantes del capitalismo liberal: Europa y Estados Unidos. Al mismo tiempo, lanzó a los países orientales como modelos eficaces de gobierno para sortear crisis de gran envergadura. Byung-Chul Han piensa que de todo esto emergerán sociedades que van a comportarse como “zonas de seguridad”.

ALGUNAS PREGUNTAS QUE SE LE HICIERAN:

Libertad versus Seguridad. ¿Cuál va a ser el precio que vamos a pagar por el control de la pandemia?

R: Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierten en objetos de vigilancia digital. Según Naomi Klein, el shock es un momento favorable para la instalación de un nuevo sistema de reglas. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud. Occidente se verá obligado a abandonar sus principios liberales; y luego está la amenaza de una sociedad en cuarentena biopolítica en Occidente en la que quedaría limitada permanentemente nuestra libertad.

P:¿Qué consecuencias van a tener el miedo y la incertidumbre en la vida de las personas?

R: El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplearán para prolongar la vida. En una sociedad de la supervivencia se pierde todo sentido de la buena vida. El placer también se sacrificará al propósito más elevado de la propia salud.

P:¿En la era postcoronavirus, nuestra sociedad será más respetuosa con la naturaleza, más justa; o nos hará más egoístas e individualistas?

R: Hay un cuento,“Simbad el Marino”. En un viaje, Simbad y su compañero llegan a una pequeña isla que parece un jardín paradisíaco, se dan un festín y disfrutan caminando. Encienden un fuego y celebran. Y de repente la isla se tambalea, los árboles se caen. La isla era en realidad el lomo de un pez gigante que había estado inmóvil durante tanto tiempo que se había acumulado arena encima y habían crecido árboles sobre él. El calor del fuego en su lomo es lo que saca al pez gigante de su sueño. Se zambulle en las profundidades y Simbad es arrojado al mar.

Este cuento es una parábola, enseña que el hombre tiene una ceguera fundamental, ni siquiera es capaz de reconocer sobre qué está de pie, así contribuye a su propia caída.

A la vista de su impulso destructivo, el escritor alemán Arthur Schnitzler compara la Humanidad con una enfermedad. Nos comportamos con la Tierra como bacterias o virus que se multiplican sin piedad y finalmente destruyen al propio huésped. Crecimiento y destrucción se unen.

Schnitzler cree que los humanos son solo capaces de reconocer rangos inferiores. Frente a rangos superiores es tan ciego como las bacterias.

La historia de la Humanidad es una lucha eterna contra lo divino, que resulta destruido necesariamente por lo humano. La pandemia es el resultado de la crueldad humana. Intervenimos sin piedad en el ecosistema sensible.

El paleontólogo Andrew Knoll nos enseña que el hombre es solo la guinda del pastel de la evolución. El pastel real está formado por bacterias y virus, que siempre están amenazando con romper esa superficie frágil y amenazan así con reconquistarlo.

Simbad el Marino es la metáfora de la ignorancia humana. El hombre cree que está a salvo, mientras que en cuestión de tiempo sucumbe al abismo por acción de las fuerzas elementales. La violencia que practica contra la naturaleza se la devuelve ésta con mayor fuerza. Esta es la dialéctica del Antropoceno. En esta era, el hombre está más amenazado que nunca.

P: ¿El coronavirus va a cambiar el orden mundial? ¿Quién va a ganar la batalla por el control y la hegemonía del poder global?

R: La Covid-19 probablemente no sea un buen presagio para Europa y Estados Unidos. El virus es una prueba para el sistema.

Los países asiáticos, que creen poco en el liberalismo, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, especialmente en el aspecto de la vigilancia digital y biopolítica, inimaginables para Occidente.

Europa y Estados Unidos están tropezando. Ante la pandemia están perdiendo su brillo. Zizek ha afirmado que el virus derribará al régimen de China. Zizek está equivocado. Eso no va a pasar. El virus no detiene el avance de China. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. La Covid-19 hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era.

Carmen Sigüenza y Esther Rebollo

(Con la colaboración de Javier Alonso en la traducción)

De un control general se va a pasar a un control individual, muy minucioso. Nadie podrá salir de su casa sin que el sistema lo sepa; nadie podrá comportarse por fuera del patrón establecido bajo pena de ser inmediatamente disciplinado por ello. La gente, de buena gana, se convertirá en objeto de vigilancia y se introducirá lo que el filósofo llama un “feudalismo digital”.

Supervivencia, sacrificio del placer y pérdida del sentido de la buena vida. Así es el mundo que vaticina el filósofo coreano Byung-Chul Han después de la pandemia: “Sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente”.

Fuentes Varias

Les dejo un extra:

EN EL ENJAMBRE

LES ADELANTO SU PROLOGO:

LOA A LA TIERRA

Byung-chul Han

La Tierra da vida y renueva. Su poder regenerador es latente e inescrutable, creador y paciente. En esta original obra, Byung-chul Han convierte la jardinería en un arte donde ejercer la meditación y reflexionar sobre la belleza, la vida y el culto.

En jardinería, esta potencia de vida se puede apreciar y aprender. Más que una mera técnica,

Loa a la Tierra, más que un ensayo, son las confesiones y reflexiones de Byung-Chul Han surgidas en el tiempo dedicado a su jardín. A caballo entre la filosofía, la espiritualidad y la poesía, esta obra ofrece bellos textos e ilustraciones sobre cada una de las plantas que cultiva el filósofo.

De esta manera, su lectura nos hace ser conscientes de la belleza floreciente de nuestro planeta, llena de magia, misterio y singularidad.

Marondin

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